Se juntaron al fin el batallón murciano y el batallón caravaqueño.
Batallones por la cantidad de gente y de niños, claro está.
Y tras los nervios iniciales de pensar cómo presentar a cuarenta personas, cómo sentarlos, cómo manejar la situación... resulta que ya se conocían, que habían estado conspirando y que todo estaba preparado!
A partir de ahí... todo fue como la seda :)
Un árbol genealógico, canciones, rimas, risas, emociones y mucho cariño...
Realmente, mereció mucho la pena.
No sólo por que se conocieran, sino por cómo lo hicieron, la complicidad que hubo entre ellos y la alegría que sentimos todos.
Y esto ha sido sólo el previo, lo mejor está por llegar.
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